Una correa de repuesto para relojes de 20 mm de asas, cosida a mano y pensada para envejecer con caracter. El cuero curtido vegetal arranca firme y, con las semanas puestas, va tomando la forma de la muneca y dejando un tono mas profundo justo donde mas roza.
El cuero curtido vegetal no es un material que se quede quieto. Al principio la correa se siente rigida y cuesta un poco acomodarla en la muneca, sobre todo en las primeras puestas. Con el roce diario el material cede, se adapta y aparece ese brillo suave que solo da el tiempo. Las zonas de mayor contacto, como el tramo que pasa por debajo de la muneca y el punto donde la hebilla aprieta, son las primeras en oscurecerse.
Ese cambio de tono no es un defecto ni un desgaste prematuro: es la razon por la que muchos coleccionistas prefieren el cuero curtido vegetal frente a los acabados industriales. Cada correa termina con una pinta distinta segun como se use, cuanto se transpire y con que frecuencia se cambie de reloj.
La costura esta hecha a mano con hilo encerado, punto por punto, y refuerza los extremos donde el cuero sufre mas tension. Ese detalle importa cuando la correa se cambia seguido: los pasadores entran y salen, y una costura firme evita que el material se abra justo en el borde. No es una costura decorativa, es la que sostiene la pieza.
La hebilla es de acero con acabado dorado. Combina bien con cajas de tono calido y con esferas crema, y le da a la correa un aire clasico sin caer en lo recargado. El pasador de 20 mm encaja en la mayoria de relojes de vestir de tamano medio, que es la medida mas comun en cajas de 36 a 40 mm.
Conviene medir la distancia entre asas del reloj antes de sumar la correa al carrito. Una correa de 22 mm no entra en una caja de 20 mm sin forzar el pasador, y forzarlo termina marcando el cuero o danando el mecanismo de enganche. La medida se toma entre los dos puntos donde el pasador atraviesa la caja, no sobre el ancho total del reloj.
Para el cuidado diario, un pano seco basta para levantar el polvo y mantener el cuero en buen estado. Conviene evitar la exposicion prolongada al agua, porque el curtido vegetal absorbe humedad y tarda en secar. Si el reloj se usa a diario, alternar dos correas alarga bastante la vida de cada una.
Material: cuero curtido vegetal. Costura: a mano con hilo encerado. Hebilla: acero con acabado dorado. Ancho de asas: 20 mm. Tipo de pieza: correa de repuesto para relojes de vestir de tamano medio. Cada pieza del catalogo pasa por una revision de marcha y limpieza antes de sumarse al carrito, y la ficha tecnica incluye medidas de asas, calibre y frecuencia de servicio cuando corresponde al articulo.
Para ver el resto del catalogo de correas, relojes y accesorios, pasa por productos. Si tenes dudas sobre la medida de asas de tu reloj o queres consultar por una pieza puntual, escribinos desde contacto.
Detrás de cada correa hay manos concretas que cortan, cosen y revisan antes de que la pieza salga del taller. No hay una vitrina de nombres: hay un equipo pequeño que trabaja el cuero curtido vegetal y verifica que el pasador de 20 mm encaje como debe.
Si tienes dudas sobre la medida de asas de tu reloj o sobre cómo cuidar el cuero con el tiempo, escríbenos y te responde una persona del taller, no un formulario automático.
Antes de coser, se revisa la pieza de cuero para descartar zonas con vetas irregulares o demasiado rígidas. El curtido vegetal empieza firme y va tomando la forma de la muñeca con el uso, así que la elección del tramo importa: un cuero mal seleccionado se agrieta antes en los puntos de tensión.
La costura se hace a mano con hilo encerado, puntada a puntada, reforzando los extremos donde la correa se dobla al pasar por los pasadores. Ese refuerzo es lo que evita que el cuero se abra cuando la correa se cambia con frecuencia de un reloj a otro.
La hebilla de acero con acabado dorado se monta al final, después de comprobar que el pasador de 20 mm coincide con la medida de asas declarada. Combina con cajas de tono cálido y con esferas crema, y el acabado se elige para que no desentone con el resto del reloj.
Cada correa pasa por una revisión de costura, medida y acabado antes de sumarse al carrito. Se comprueba que los extremos estén parejos, que el hilo no tenga nudos visibles y que el cuero no presente marcas de manipulación. Si algo no cuadra, la pieza no sale.
Conviene limpiar el cuero con un paño seco y evitar exposición prolongada al agua, porque el curtido vegetal oscurece de forma desigual si se moja. Con el tiempo, las zonas de mayor roce toman un tono más profundo: eso es parte del carácter de la correa, no un defecto.
Una correa de cuero curtido vegetal no es una pieza estatica. Empieza firme, casi rigida al tacto, y con las semanas va cediendo en los puntos donde la muneca dobla. Eso no es un defecto: es el comportamiento normal del curtido vegetal, que gana un tono mas oscuro justo donde mas roza. Si buscas una correa que se vea igual el primer dia y al ano siguiente, esta no es esa correa.
La costura a mano con hilo encerado cumple una funcion concreta: sostener los extremos donde el pasador tira. En correas cambiadas con frecuencia, ese es el primer punto que se abre cuando la costura es a maquina y demasiado tupida. Aqui los remates van reforzados, aunque conviene no forzar el pasador al montar la correa en la caja.
Sobre la medida, mejor decirlo claro: el pasador es de 20 mm y encaja en relojes de vestir de tamano medio. Una caja de 22 mm no admite esta correa sin deformar el cuero ni forzar las asas. Antes de sumarla al carrito, mide la distancia entre asas con una regla y comprueba que coincide. La hebilla de acero con acabado dorado combina mejor con cajas de tono calido y esferas crema que con aceros muy frios.
El cuero no lleva tratamiento impermeable. Limpiar con un pano seco y evitar exposicion prolongada al agua alarga bastante su vida util. La ficha tecnica de la pieza incluye medidas de asas y datos de mantenimiento, y cada unidad pasa por revision antes de sumarse al carrito.
Una correa de 20 mm cambia mas de lo que uno espera en las primeras semanas. El cuero curtido vegetal sale firme del taller, casi rigido en la zona del pasador, y poco a poco cede donde la muneca dobla. Las marcas no son un defecto: son el mapa de uso de quien la lleva. Por eso conviene mirar la pieza con luz lateral antes de montarla, revisar que la costura no tenga hilos sueltos en los extremos y confirmar la medida de asas del reloj. Si el reloj tiene 22 mm entre asas, esta correa no entra sin forzar el pasador, y forzarlo deja marcas permanentes en el cuero.