Esta guía acompaña a quien llega por primera vez al catálogo de Wokingham Watch. Conviene empezar por cuatro datos de la ficha técnica: el movimiento, la caja, la resistencia al agua y el tipo de cristal. Con eso claro, la medida de asas decide qué correa entra y cuál no, y el resto del pedido se arma sin dudas.
Antes de sumar al carrito conviene leer la ficha completa. No es una regla de la casa, es simplemente lo que evita devoluciones y dudas después.
Mecánico o de cuarzo. El mecánico de cuerda manual pide dar cuerda cada mañana; el de cuarzo se olvida de ti durante meses. La ficha indica calibre y frecuencia de servicio para que sepas qué mantenimiento espera la pieza.
El diámetro de la caja y la medida de asas son los dos números que más importan al comprar una correa aparte. Un reloj de 38 mm con asas de 20 mm es un punto de partida cómodo para muñecas medianas.
El cristal mineral abovedado da un reflejo cálido y clásico, pero se raya con más facilidad que un zafiro. La resistencia al agua de la ficha marca el límite real: lavarse las manos no es lo mismo que nadar.
Si ya tienes el reloj, la elección suele ser una correa de cuero curtido vegetal de 20 mm cosida a mano, un kit de ajuste de eslabones para el montaje en casa o un estuche para seis relojes con almohadillas removibles.
Cada pieza pasa por una revisión de marcha y limpieza antes de sumarse al carrito. Es el último paso del recorrido y el que confirma que lo que leíste en la ficha coincide con lo que sale del taller.
Si una medida no cierra o dudas entre dos correas, escribe a info@wokinghamwatch.com o llama al +54 9 11 5967 4721. La consulta no reserva piezas ni crea una cuenta: solo aclara el dato antes de decidir.
El onboarding de Wokingham Watch no es un registro ni un panel. Es una guía breve para leer una ficha técnica sin perderse: qué mirar primero, qué medida confirmar y en qué orden revisar cada pieza del catálogo.
Antes de fijarte en el color de la esfera, identifica si el reloj es de cuerda manual, automático o de cuarzo. Un movimiento de cuerda manual exige dar cuerda cada mañana y muestra un segundero que se desliza sin saltos; un cuarzo funciona con pila y no necesita ese gesto. La ficha técnica indica el calibre y la frecuencia de servicio, así que ese dato te dice cuánto mantenimiento esperar antes de decidir.
La caja define cómo se sienta el reloj en la muñeca. Una caja de acero pulido de 38 mm con asas de 20 mm combina bien con muñecas medianas. Pero el número que más importa al comprar una correa es la medida de asas: si tu reloj tiene 20 mm, una correa de 22 mm no entra sin forzar el pasador. Revisa ese dato en la ficha antes de pedir cualquier correa de repuesto.
Son dos datos que se malinterpretan a menudo. El cristal mineral abovedado aporta un reflejo cálido típico de la relojería clásica, aunque no ofrece la misma resistencia a rayaduras que un zafiro. La resistencia al agua indica el uso razonable, no una invitación a nadar con cualquier pieza. Cruzar ambos valores te evita sorpresas después de la primera semana de uso diario.
El cuero curtido vegetal empieza firme y va tomando la forma de la muñeca, dejando un tono más profundo en las zonas de mayor roce. La costura a mano con hilo encerado refuerza los extremos y evita que el cuero se abra en los puntos de tensión, algo que se nota en correas que se cambian con frecuencia. Si buscas una hebilla de acero con acabado dorado, revisa que combine con el tono de la caja.
Los kits de ajuste de eslabones están pensados para quien prefiere el montaje en casa y quiere controlar el largo del brazalete sin depender de un tercero. Si esa parte te resulta incómoda, conviene elegir una correa de cuero y evitar el ajuste de eslabones por completo. No hay una opción mejor: hay una que encaja con tu forma de usar el reloj.
Un estuche de almacenamiento para seis relojes, con almohadillas removibles, tapa transparente y cierre metálico, permite separar piezas de 36 mm y de 42 mm sin que las correas de cuero se marquen entre sí. Tener las piezas separadas también ayuda a rotar relojes a diario sin dejarlos sueltos en un cajón. Cada pieza del catálogo pasa por revisión de marcha y limpieza antes de sumarse al carrito.
Si quieres ver cómo se aplican estos criterios en el taller, revisa las capacidades de revisión y ajuste o escríbenos desde la página de contacto para consultar medidas o disponibilidad de una pieza concreta.